La montaña se ahoga, y el silencio de las cumbres se ha roto.
Busco manos firmes, mentes templadas y de pasos silenciosos para defender el alto santuario. Una plaga purulenta ha emergido del subsuelo y avanza directo hacia los nidos de los Lomos Plateados; si la niebla se corrompe y las bestias entran en pánico, el equilibrio de esta cordillera colapsará para siempre.
No hay tiempo para negociar con La Intendencia. Necesito acero que proteja, no que conquiste.
Preguntar en el límite del camino del este por la mujer del bastón de pino. No traigan fuego grande. No traigan intenciones ruidosas.
— D.V.
Rene-DM